lunes, 11 de abril de 2016

Que Razón...


Voy  a utilizar este vídeo para querer expresar los sentimientos que tenemos muchas personas que llevamos una “mochila”. El vídeo te puede gustar más o menos (yo mismo difiero en algunas cosas).


Muchos de  nosotros(al menos yo) sentimos que desde que nos diagnostican la enfermedad empezamos una batalla contra nosotros mismos. Una batalla en la que la que parece que hemos perdido de antemano por las limitaciones que  han llegado nuestra vida, nada más lejos de la realidad. Puede que no corramos tan rápido ni tanta distancia como antes, pero el camino que recorremos para llegar a la meta es nuestro verdadero premio. El camino es más duro que el de los demás, pero esa sensación de satisfacción cuando logramos el objetivo no creo que se pueda comparar con nada.


¿Cuál es la razón por la que nos levantamos y perseguimos nuestros objetivos? Yo no sé vuestra razón que os hace levantaros cada día y luchar, yo tengo claro que todo por lo que lucháis es una manera de decirle a la enfermedad “ yo te tengo a ti, no eres tú la que tiene mi vida”

jueves, 31 de marzo de 2016

El guerrero de la estrella II


Descanso, esa palabra fue desconocida para mí los días anteriores, que aunque los pase apenas sin moverme el desgaste mental fue terrible, fue como volver a nacer poder mover mis brazos y piernas sin esas cadenas que me ataba.
El sol brillaba como no recordaba, esplendoroso y hermoso como jamás lo vi, seguramente igual de brillante que todos los días, pero mis ojos no veían de la misma forma, empezaba a saborear y disfrutar de los rayos de sol que llegaban a mi piel y de la suave brisa que recorría mi cuerpo, jamás pensé que se pudiera disfrutar tanto de estas cosas. Después de apreciar estas maravillas decido que es momento de volver a iniciar mi camino, pero me preguntaba -¿Dónde ir?- . No sabía que dirección tomar, lo único que tenía claro es que debía que empezar a caminar cuanto antes. Mire el paisaje de mi alrededor y decido sin saber muy bien la razón emprender mi camino al Este, tal vez porque por donde vi a la estrella por última ocasión.

Recorro el camino con decisión e ilusión esperando que  me trajera un futuro mejor. El sol al que tanto cariño le tengo me empezaba a irritar un poco, puede que por que su reflejo me daba directamente a los ojos o por el calor que tanto eche en falta cuando estaba atado empezaba a subir de forma considerable, el camino que hasta este momento parecía llano y fácil se empezaba a complicar con la aparición de piedras que debía esquivar por el bien de mi seguridad. El calor empezaba ya a ser insoportable, no paraba de sudar y la falta de agua me empezaba a preocupar. Todo esto no me frenaba en mi ímpetu de avanzar, parecía que el camino iba mejorando, esas piedras que tenía que ir esquivando desaparecían conforme avanzaba pero comenzaba a haber algo extraño en el suelo, empezaba a notar en las palmas de mis pies como pequeños granos, seguía avanzando y las rocas se transformaron en arena.

Los pequeños granos de arenas que notaba en los pies se empezaron a convertir en grandes montañas de arena caliente, parecía que me estaba adentrando en el desierto, mis fuerzas empezaban a escasear y mi cuerpo cayó desplomado.

Abrí los ojos y empezaba a notar algo de frescor en mis labios, observo mejor y es un niño que con una especie de cuenco rudimentario me da agua, fue una de las mejores sensaciones de mi vida, volver a sentir algo de agua recorrer mi garganta.  Extraño me pareció ver a un niño pequeño en un lugar como este, consigo reponerme un poco y ponerme de pie, le doy las gracias al niño y le pregunto-¿Qué haces aquí, en un sitio como este?- . El niño me miro y de el no salió ninguna palabra, solo una leve sonrisa. Seguía preguntándole cosas pero seguía sin hablar, no sabía si porque no me entendía o es que era mudo.

Desisto de seguir preguntándole,  veo que no voy a sacar nada claro. De repente el niño me coge de la mano y empieza a tirarme, como si quisiera llevarme a algún sitio. Decido no hacer impedimento y me dejo guiar por el niño. Después de un largo camino llegamos a lo que parece que es una cueva de rocas en medio del desierto. Llegamos y el niño se acercó y volvió a ofrecerme otro cuenco de agua, cosa que agradecí enormemente. Me tome el cuenco entero y el niño se puso a buscar en lo que parecía un baúl viejo, no sabía bien que buscaba pero parecía entusiasmado, se le vio emocionado cuando encontró lo que buscaba, parecía ser una espada antigua. El niño la cogió y me acerco la espada que con tanto ímpetu buscaba, la dejo en mis manos y el niño empezó otra búsqueda. Encontró lo que parecía ser un pergamino antiguo, en él se podía leer “El Guerrero de la Estrella”  y una imagen que me resultaba familiar, se podía ver un caballero con una espada muy parecida a la que tenía en mis manos,  el niño empezó a señalar la imagen del caballero y seguidamente me señalaba a mí, repitió  ese gesto un par de veces hasta que por fin entendí, creía que yo era ese caballero, pobre niño parecía tan ilusionado con la idea que me daba pena decirle que no tenía nada que ver con el pergamino que me mostro. De pronto se notó en la cueva algo parecido a un terremoto, la cara del niño cambió completamente, estaba aterrorizado y fue a esconderse detrás de una roca que había dentro de la cueva. Me acerco a tranquilizarlo y le digo que voy a afuera a ver qué ha pasado, el me agarra del brazo para impedirme que saliera con lágrimas en los ojos, consigo soltarme y me dispongo a salir fuera de la cueva sin saber muy bien que  es lo que me esperaba.

El cielo estaba completamente oscuro y apenas se podía ver, pero el ambiente estaba enrarecido como si una presencia invisible me estuviera observando. No consigo ver cuál es la causa del el temblor, así que me doy la vuelta para entrar a la cueva a acompañar al niño. Pero una voz escalofriante subió por mi cuerpo –Detente caballero- alcance a oír. Doy media vuelta y  parecía ver lo que era la figura de un hombre cubierto por una gran capucha. Era realmente imponente su figura, no era especialmente alto pero me daba la sensación de ser un gigante. Saco el valor para preguntarle que quiere, de repente un silencio incomodo apareció en el ambiente, pasan los segundos y se escucha – Lo que quiero está dentro de la cueva-. Me doy cuenta inmediatamente que lo que buscaba era al niño y por fin comprendía el miedo del chiquillo. Sin saber muy bien como agarro la espada que el niño me entrego y la levanto apuntando al encapuchado sin yo decir ni una palabra, no sabía muy bien como pero tenía y debía proteger a mi salvador del desierto. Aquel hombre encapuchado empezó a acercarse como si no le importara que  estuviera armado, caminaba y caminaba como si yo fuera el ser más insignificante del mundo, se acercó tanto que podía sentir su respiración, hasta que quedo a poco más de medio metro de mí. No sabía muy bien que hacer, pero me arme de valor e intente alcanzarle con la espada, pero me esquivo con una facilidad insultante. Sin verlo venir el encapuchado lanzo un puñetazo a mi estómago que hizo que cayera arrodillado a sus pies y sin aliento. Me dejo tirado como si no le importara lo más mínimo. El encapuchado se adentró en la cueva y yo no podía hacer nada por evitarlo. Pasaron los minutos y parecía que se oían pasos que provenían de la cueva. Vi al encapuchado con el pobre niño en brazos, el chaval estaba inconsciente pero seguía vivo, al ver eso consigo levantarme y me dirijo de nuevo al encapuchado, era mi deber salvar al niño. Lanzo otro ataque pero esta vez no me esquivo, el encapuchado saco una espada con la que consiguió detener mi ataque sin apenas esforzarse.  Le miro a los ojos y nunca olvidare la maldad que reflejaban, fue como mirar al mismísimo demonio a la cara, intento atacar de nuevo pero en esta ocasión fue el quien golpeo primero, lanzo un mandoble con el que apenas me rozo pero parecía como si una manada de elefantes hubieran pasado por encima de mí. Caí en el suelo sin fuerzas para levantarme, solamente pude observar como el individuo se alejaba cada vez más mientras mis ojos se cerraban sin remedio.

Despierto y no consigo saber cuánto tiempo ha pasado desde mi enfrentamiento con el encapuchado. Tumbado mirando al cielo oscuro, sentía la arena en mi espalda pero no quemaba, era de noche, la arena paso de ser caliente como el mayor de lo fuegos a frio como el hielo, es gracioso como el desierto se burla del hombre, hace nada hubiera dado todo para que el calor desistiera un poco y ahora pedía a gritos que mi amigo o enemigo (depende del momento por lo que veo) apareciera. Pero estaba solo de nuevo, recordando con miedo y tristeza esos momentos en los que estaba atado a aquellas cadenas, pero en este momento no tenía ningún charco donde ver alguna estrella que me liberara.

Solo me quedaba cerrar los ojos y esperar mi destino fuera cual fuera, ya me daba igual solo deseaba que acabara. Pero algo paso, empezaba a o oír una voz dentro de mí, no llegaba a entender lo que decía, pero me abrí los ojos y mire a la espada que tenía a lado, - levántate, levántate, es hora de seguir adelante-. Fue oír esas palabras y mirada fue directa al cielo, y volvió a ocurrir. Estaba en el cielo, una estrella empezaba a brillar en lo alto del firmamento, parecía que era ella la que me  empezaba a gritar ahora que me levantara, empecé a mirar a mi alrededor y agarre la espada con fuerza y la clave en la arena , la utilice de bastón para poder reincorporarme, las fuerzas que parecían que me habían abandonado renacieron de las cenizas como el ave fénix y pude ponerme en pie, solo me quedo mirar al cielo, la estrella estaba arriba parecía que me observaba, como esperando que comenzara mi camino. Me colgué la espada a la espalda y comencé a caminar en dirección de nuevo a la estrella, sin saber dónde me llevaría pero con la certeza de que era el camino correcto para encontrar a mi amigo secuestrado.


Continuara

miércoles, 17 de febrero de 2016

Espartanos



Antes de nada decir que sí, soy mega fan de la película 300, puede que por el valor que demuestran los espartanos ante semejante rival, que nunca se dan por vencido y un millón de etc...

Pero no vengo a hablaros de esta maravillosa película, vengo a hablaros que todos las personas que llevamos una mochila a cuestas somos espartanos. Puede que no tengamos la fuerza de estos, pero el tamaño de nuestros corazones es igual de grande. Miramos al miedo a la cara y no nos rendimos, no nos enfrentamos a miles de persas, pero sabéis perfectamente lo duro que puede ser uno de esos días que nosotros llamamos “un día regular”.

Por mirar siempre adelante
Por sacar valor de la nada
Por demostrarle a la EM que se ha equivocado
Por levantarnos siempre con ilusión
Por ser siempre optimistas
Por superar todos los obstáculos
Por el orgullo tan grande que tenemos
Por ser los elegidos para luchar


Solo me queda una pregunta que haceros ESPARTANOS!! ¿CUÁL ES VUESTRO OFICIO?

martes, 26 de enero de 2016

Conociendo a @miEMymas

1. Nombre: Sonia
2. Edad: 32
3. ¿Dónde vives?: Barcelona
4. ¿Estudias o trabajas?: Trabajo y cuando el tiempo me lo permite estudio inglés. 
5. Canción favorita: muchas pero una especial es: it must have been love de Roxette 
6. Grupo favorito: Oasis, por los recuerdos que me trae. 
7. Deporte favorito: para ver, natación sincronizada, para practicar todo aquel que tenga incorporado algo de baile y me haga sudar. 
8. Equipo favorito: Ninguno 
9. Deportista favorito: Ramón Arroyo, gran ejemplo a seguir.
10. Comida favorita: tortilla de patatas
11. ¿Tienes sentido del humor?: Mucho, me encanta reír y la gente con gracia.  
12. Estación favorita: primavera 
13. Color favorito: Rojo
14. ¿Haces deporte?: lo intento pero mi tiempo es algo limitado. 
15. Un viaje que te gustaría hacer: Australia.  
16. Una película: bajo la misma estrella 
17. Serie de TV. preferida: Lost, la única que he visto entera.
18. Un defecto: algo indecisa 
19. Una virtud: paciente ( o eso quiero)
20. Aficiones: Leer, recrearme la vista con paisajes, cuadros de artistas....
21. Un libro: Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven..
22. Un personaje histórico: Salvador Dalí
23. ¿Admiras a alguien? A mi padre. 
24. ¿Qué te llevarías a una isla desierta?: gafas de sol, gorra, música y móvil 
25. No puedes vivir sin… mi familia
26. Un vicio: el móvil 
27. Si pudiera viajar en el tiempo iras a …: a la época medieval, siempre me han llamado lo de vivir en un castillo ;)
28. Si fueras un animal, ¿cuál serías?: un koala, para que todo el mundo se hiciera fotos conmigo ;)
29. Te definirías como…: intensa
30. Algo que quieras decir…: que todo el esfuerzo lo empleemos en luchar hasta el final. 

lunes, 4 de enero de 2016

El guerrero de la estrella

Era de noche, el frió húmedo se notaba en las cadenas a las que estaban atadas mis manos, mi respiración era intranquila pero constante, mi nueva situación no era nada fácil, estar atado en medio de la nada y sin saber porque. Solo era un insignificante ser en este cruel mundo, donde un día estás paseando alegremente por la playa y al otro atado de manos.

No me gustaba nada el lugar en el que estaba, el frió quebraba mis huesos de forma que al mover cualquier parte del cuerpo pareciera el peor de los dolores, aparte mi mente estaba aterrada, apenas podía ver mis cadenas y un charco de agua que había en el suelo que podía usar para verme la cara, fue un  momento duro en el que me observe a mí mismo, o lo que quedaba de mí. No, no estaba herido o algo por el estilo, fue al  ver mi mirada perdida de vida lo que me acongojo y me dejo en estado de shock durante días.

Los días siguientes no mejoro lo cosa, herido de mente y con las manos atadas solo podía pensar en esos tiempos pasados donde era un ser libre que no hacía daño a nadie y preguntándome nuevamente ¿porque estoy aquí? Después de volver a hacerme las mismas preguntas una y otra vez, empezaba a darme cuenta que no eran solo los brazos lo que me dolía, el resto del cuerpo empezaba a abandonarme también.

Empecé a sentirme algo mejor con el paso de los días aunque pareciera extraño, era raro acostumbrarse a una situación así. El sol empezaba a salir por primera vez desde hacía siglos, notar un poco calor en el cuerpo fue como una experiencia nueva para mí, parecía que la suerte empezaba a sonreírme, el charco que usaba para verme a mí mismo estaba evaporado, fue irónico que dibujara un sonrisa en mi cara ante tal situación. Seguía atado sin poder saber adónde ir o que hacer pero con el rayo de luz parecía llegar algo vida.

Pasaron días, y el sol empezó a apagarse lentamente, no, no se hacía de noche, estaba llegando una tormenta, las nubes grises hicieron acto de presencia tan rápido que no pude ver irse a mi amigo el sol, la tiniebla se hizo presente acompañada de las más frías de la lluvia. Empezó a caer de forma permanente y cruel, la lluvia mojaba todo mi  cuerpo, era incapaz de mirar al cielo lluvioso por el constante goteo de agua, pero eso no era lo peor, lo peor era esa sensación de soledad que tenía cuando paro la lluvia, el charco donde me vi reflejado anteriormente volvió a hacer acto de presencia, mire hacia abajo con la esperanza de ver algún rostro familiar, pero el dichoso charco fue cruel conmigo,  volvió a mostrarme mi rostro mojado. Después de días de lluvia fría parecía que el tiempo volvía poco a poco a su cauce, los días y noches se sucedían como debería ocurrir en cualquier sitio normal, pero ¿estoy en un sitio normal?

Debido a las lluvias del pasado el tiempo me regalo un espectáculo insignificante para mi hasta ese momento, empecé a ver el nacimiento de una pequeña flor, era tan insignificante como yo en ese momento pero me parecía la cosa más maravillosa del mundo en aquel instante, ver como con cada día ese pequeña flor se hacía grande y fuerte. La flor llego a una belleza sin igual, tanta que me extraño que en un lugar tan inhóspito como este se permitieran  cosas de tal belleza.
Pasaron los días y esa pequeña gran flor, empezaba a perder brillo, se apagaba y de la misma forma que lo hacía yo al verla marchitarse, fue cuestión de días que la maldita lluvia volviera a hacer acto de presencia, la lluvia fue cruel e injusta con la flor, apenas segundos después de que la lluvia hiciera acto de presencia  la flor acabo muerta en el suelo. Yo solo pude sentir impotencia al no ser capaz de proteger a esa pequeña flor, pero esas cadenas frías me impedían hacer nada.

Los días venideros fueron un constante intercambio de tormentas y días soleados  que apenas me dejaban respirar, en uno de esos descansos el charco donde me solía reflejado estaba distinto, parecía tener una luz , me acerque a ver el charco con curiosidad y me quede alucinado, mi rostro no aparecía, lo que veía era una estrella grande y brillante, inmediatamente mire al cielo y estaba ahí arriba, esa estrella me hipnotizó de tal manera que lo único que quería era cogerla con las manos, pero estaban las cadenas. Mi afán de cogerla hizo que alargara el brazo con la esperanza de cogerla, alargaba el brazo para intentar agarrarla, mi muñecas por poco se rompen pero era tal mi afán de acercarme que no me importaba el dolor, seguía y seguía con la esperanza de romper la cadena y con un último aliento de coraje conseguí lo que me parecía imposible. La cadena decidió desistir de su empeño y liberarme al demostrarle que yo era más fuerte que ella. Fue liberador volver a sentirme libre otra vez, pero no sabía a donde ir. Volví a mirar el cielo, la estrella estaba arriba, de este modo decido poner rumbo a la estrella, si me había liberado cabía la posibilidad de que me guiara a alguna salida. Empecé a correr como si no fuera un mañana, atravesé bosques y caminos y parecía cada vez más cercana. Comencé a subir una  montaña con el fin de encontrar a esa estrella que me había guiado el duro camino, cuando por fin llego a la cima, la estrella había desaparecido. Pero no estaba triste, gracias a esa estrella saque fuerzas para poder salir de aquel horrible lugar, Solo me quedo mirar al cielo con el fin de seguir encontrando  estrellas que me sigan guiando.


Continuara